La vereda de la puerta de atrás

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lunes, abril 16, 2007

Inconscientes: crónica de lo que pasaba por mi cabeza

Es alrededor de las diez de la noche. Albertucho está tocando en el escenario de la derecha del Extremúsika y la gente se agolpa para verle. Somos muchos los que nos hemos colocado ya en el escenario contiguo para escucharle desde allí, esperando el que para mí era el concierto más esperado del festival.
Se encienden las luces detrás del telón negro y empiezan a aparecer los primeros técnicos trabajando para que el concierto se escuche como debe. Albertucho sigue tocando y todos los presentes coreamos Frío o El pisito, pero las miradas están fijas en Jon Calvo, que acaba de salir al escenario a probar las guitarras. Instantes después aparece Iñaki, inconfundible con su estatura y, cómo no, su cigarro, supervisando los últimos detalles. Estoy nervioso.

Finalmente Albertucho toca Mi estrella y termina su actuación. He saltado y he cantado, pero se que solo era un aperitivo y ahora venía el plato grande. Se apagan las luces y se hace el silencio. Por megafonía anuncian a La Inconsciencia de Uoho. Y empieza a sonar la primera canción del disco, un escalofrío me recorre la espalda con los primeros solos de Iñaki, cuando se acerca al borde del escenario con la guitarra. Cuando terminan Uoho se presenta y dice que menos hablar y más tocar, que para eso están ahi. Tocan Luna, Tendrá que ser otra vez y Sin querer, por fin oimos la voz de Calvo y Uoho se dedica a darlo todo con su guitarra y con Cantera. Se ve que disfrutan. Yo disfruto mucho más.

Es entonces cuando Iñaki anuncia una colaboración, y aparece por el lado contrario al que estoy Manolo Chinato, y nos regalaron dos temas del Extrechinato y Tú. Al ver que no había comenzado el concierto él, pensé que no saldría, pero estaba equivocado. Estaba disfrutando el concierto como un niño pequeño, y todavía quedaba lo mejor...

Se apagan las luces. Cuatro notas. Las reconozco. - "Mira, ahi se han cambiado la guitarra". No escucho cuando me hablan, porque esas cuatro notas son el inicio de El roce de tu cuerpo. Grito, levanto el brazo, empiezo a saltar, no hay nada más que la música a mi alrededor. Estoy oyendo una canción de Platero en directo, y es Uoho el que está tocando, eso me toca la fibra, y noto un par de lágrimas en mis ojos. Mi sorpresa es que al mirar alrededor veo que no soy el único.
Justo después comprendí lo que me habían dicho antes y aun no había notado. Cantera no tenía el bajo, sino que en su lugar estaba Juantxu, ya eran dos plateros lo que tenía en el escenario. Y lo siguiente era Hay poco Rock&Roll, que se llevó otro par de lágrimas.
Los ciencuenta euros de entrada, el viaje en coche, el barro del primer día, el calor del último, dormir en un saco, el ruido de las rave por la noche. Todo eso quedó pagado en ese momento, en apenas diez minutos de música.

De lo que queda de concierto poco tengo que decir. Seguía mirando el escenario con una sonrisa de oreja a oreja, solo interrumpido cada vez que alguien hacía algo fuera de lo normal con alguno de los intrumentos, algo no muy extraño tratandose de quién se trata. Descubrí que se peude tocar la guitarra igual de bien aun teniendo una botella de ron en la mano del mástil mientras tocas.
Sonó Dentro de una botella y Uoho se marcó un solo increíble. Miraba alrededor para comprobar que yo no me había vuelto loco, y que todos estaban escuchando lo mismo que yo, que era real. Las caras de alrededor lo confirmaban.

Y como todo lo bueno tiene que acabar, ellos también acabaron, por todo lo alto. Con Juantxu y Chinato de nuevo en el escenario tocaron Ama, ama, ama y ensancha el alma para cerrar el concierto, con los míticos acordes de Rocking all over the world como ya es tradición tanto de Platero como de Extremoduro para acabar los conciertos.

La última imagen que tengo del concierto, y que está grabada en mi cabeza, es la de Juatxu e Iñaki tocando espalda con espalda bajando hasta acabar de rodillas. Una imagen que he visto repetida muchas veces en vídeos. Una imagen de lo que fueron y de lo que siempre serán, aunque ya no toquen juntos, porque dos y dos son cuatro y cuatro los Platero. Una imagen que volvió a arrancar un par de lágrimillas, ésta vez con un toque amargo, porque faltaban otros dos.

No se si fue la mejor actuación del Extremúsika, y si no lo fue estuvo cerca. Al menos para mí si fue la mejor. Tampoco diré que haya sido el mejor concierto de mi vida, porque los he tenido muy buenos, y al fin y al cabo una hora da para lo que da, pero sí que es cierto que fue uno de los más emocionantes que he vivido.

Gracias Inconscientes, y nos vemos en Villarobledo.

3 comentarios:

Javier Andrade dijo...

MAGICO: Es la palabra con la que resumiria los 60 minutos que nos regalaron Iñaki Uoho Anton y compañia.

MAGICO porque muchos viajamos al pasado durante los 2 temas de Platero que nos regalaron,parecia que el tiempo no habia pasado, ahi estaban Juantxu e Iñaki de nuevo recordandonos un trozo de infancia. Por un momento nos permitimos la licencia de trasportarnos al pasado, a esa sala Riviera donde hace 6 años los 4 magos de Bilbo nos hicieron hacernos uno con el rock and roll.

MAGICO porque ver a Iñaki tocar la guitarra no puede describirse de otro modo, para mi el puto amo de las 6 cuerdas.

MAGICO por recordarnos a todos que pese a que ahora Iñaki quiere escribir su propia historia en solitario, sigue existiendo esa gran familia EXTREMODURO & PLATERO, como pudimos ver con la intervencion de Chinato o el finalizar el concierto con ese himno de nuestra generacion que es "Ama, Ama,Ama y ensancha el alma".

MAGICO por que los nuevos temas de los Inconscientes tienen una gran calidad que a muchos nos alivian el mono que tenemos de novedades del Rey de Extremadura y al mismo tiempo mitigan parte de la nostalguia que nos da la ausencia de los 4 burros.

javikar dijo...

Niño yo quiero la mierda que tú tomas, jajaja. Ejke eres un crac y un friki

Un saludo vecinillo

esa chica tan cara dijo...

Buscando comentarios sobre los inconscientes he encotrado tu blog; yo tb estuve en el concierto que dieron en el extremusika y... tb lloré. La verdad es que andaba tirada por ahí, reventada, pero fue oir los primeros acordes del roce de tu cuerpo y saltar como un resorte. Me quedé sola, mirando al escenario, embobada, y dos lágrimas surcaron mis mejillas. Muchos recuerdos y la piel de gallina. Voy al concierto el dia uno en Madrid, esperando volver a disfrutar de un momento como ese.
Agradecida
(en mi blog, he colgado un video de platero de hace ya algunos años, si quieres a lo mejor te gusta, te dejo la dirección: www.lacoctelera.com/marietita)