La vereda de la puerta de atrás

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martes, julio 11, 2006

La vuelta a la realidad

A la vista del post anterior es bastante evidente que éste ha sido un buen fin de semana. Lo he pasado realmente bien. Ha sido un pequeño oasis de felicidad en la interminable huida hacia adelante que es mi vida. Una pequeña muestra de la vida que seguro que vive algún desgraciado estilo Paris Hilton en la que no caben las penas y todo es una jodida fiesta. Nosotros tenemos que conformarnos con ir un fin de semana a Cáceres.

Hoy es lunes y estoy de vuelta en Madrid. Al despertar sientes el regustillo del cuerpo cansado después del fin de semana, de saber que necesitas unas pocas horas más de sueño para reponerte de todo lo que has pasado. Ves las fotos y recuerdas los pequeños detalles que habías olvidado y sonríes al sentir lo que sentiste cuando se hizo la foto. Incluso mientras lo cuentas a la gente que pregunta qué tal lo has pasado, sigues viviendo esos momentos.
Después va avanzando la tarde, y estoy metido en casa. Estoy demasiado cansado para irme a la otra punta de Madrid a tomar algo, y los amigos de aquí están demasiado cansados como para bajar al bar de abajo. Toda la tarde metido en casa, otro lunes con olor a domingo. Y ese calor que te asfixia poco a poco.
Los recuerdos de los dos días anteriores ya no te hacen sonreir, sino que te producen una pena infinita. Sabes que se acabó cuando subiste al coche camino de casa, y que vuelves al podrido verano de Madrid, a los quebraderos de cabeza del día a día, a las noches que no acaban en la piscina, sino dando vueltas en la cama suplicando caer dormido. Y piensas si ha merecido la pena irte el fin de semana, porque ahora la vuelta a la realidad se hace más dura, y el camino más dificil de lo que lo era el jueves pasado antes de irte.
Ahora continua la huida hacia adelante, hasta el próximo Cáceres, Tavernes, o lo que sea... Eso o arreglar el camino del día a día, pero joder, ¿cómo se hace eso?

Un saludo

1 comentario:

Ninfa dijo...

Puedes evitar el camino hacia delante, superar el calor madrileño haciendo locuras, la cosa más absurda que pase de tu cabeza cumplirla en ese mismo momento. Mi opción va a ser cambiar radicalmente mi habitación, hasta tal punto que mi madre se tire de los pelos cuando lo vea... esperemos que no entre cuando haya empezado xD.
Besos... y bueno siempre puedes superar el calor con el "granizado de melon"