La vereda de la puerta de atrás

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lunes, enero 02, 2006

Requiem for a year

Ya se acabó el 2005. Otro año más que se pasa con una velocidad inusitada y que nunca volverá a pasar, nunca lo volveré a vivir, para bien o para mal. Otro año menos para acabar la carrera, para casarse, para morirse. Otro año menos.
Ahora toca ver qué recuerdo quedará de 2005. Será el año en el que se murió Juan Pablo II, el año que Fernando Alonso ganó el mundial de F1, el año en que se perpetuó la Monarquía, el último Tour de Armtrong... Mi segundo año de carrera, la fila 5, mi verano sin vacaciones en Carreflus, el año en que empecé a escribir el blog, mi vigésimo cumpleaños. Pero, aun con pequeños detalles, lo veo igual que 2004. Este año ha sido un año más, ni bueno ni malo, por suerte o por desgracia. No he deseado fervientemente que se terminara como le ha ocurrido a gente que conozco; pero tampoco guardaré un gran recuerdo de él, un año que tampoco tiene nada reseñable que pase por mi mente cuando hable de él. Ha sido otro año de puteo y fin de semana, una sucia rutina de la que parece que ya no voy a salir jamás. Al menos no odiaré 2005 por ningún hecho reseñable, aunque a veces pienso que sería mejor.
Ahora viene 2006, tercer año de carrera, ¿puteo y fin de semana? Tiene toda la pinta de que sí. Cuando acabó el verano pasado, acabaron los exámenes y el curro, me propuse que el verano siguiente no sería igual. Por ahora la primera parte del plan se está cumpliendo, tener pelas para no currar en verano. El proyecto interrail y san fermines es factible, pero no seguro, ni mucho menos. De ello y de otras cosas igual o más importantes depende que 2006 no sea igual que 2004 y 2005, y todos los siguientes hasta por lo menos el 2010. Ya se verá qué pasa.
Año nuevo, vida nueva, dicen algunos. Son las 4:23 y yo estoy escribiendo en el blog. O tengo un dejavu o empezamos mal.

Un saludo

2 comentarios:

Interloper dijo...

Un año es siempre aquello que nosotros hacemos que sea. Si vemos el bache, pero no intentamos girar el volante para esquivarlo, los amortiguadores se resentirán.

Puede que después, el volante esté demasiado duro para moverlo, pero por lo menos, sabremos que hemos tratado de corregir el rumbo con todas nuestras fuerzas...

Muchas veces, lo que más cuenta es dar el primer paso, y en cuanto nos ponemos manos a la obra, las cosas comienzan a marchar, aunque siempre encontremos elementos adversos. Suerte con tu camino, el cuentakilómetros se ha puesto de nuevo a cero, y es hora de apretar el acelerador hasta llegar a 365. ;)

aNiCeToBaCtEr dijo...

me conociste en 2005 :D