La vereda de la puerta de atrás

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lunes, enero 16, 2006

De marrones

Marrón: m. fig. "Dícese de aquella tarea, cometido, encargo o situación que resulta desagradable, tediosa o incluso ingrata para el que la ha de desempeñar o soportar. Aplícase también este término a aquella ocupación que, aún no siendo ella misma molesta, si lo son sus condicionantes y situación, tales como tiempo para realizarse o tipo de persona que la solicita"

Eso es un marrón, según el famoso Tratado del Marrón, un documento que todo el mundo debería leer alguna vez para saber cómo va eso del mundo laboral. Por supuesto no voy a ser yo quien intente hacer algo comparable a este tratado, pero desde mi pequeña experiencia voy a intentar hacer un pequeño apéndice basado en las vivencias del Media Markt: los marrones como clientes.

Podríamos decir que todos y cada uno de los clientes de cualquier centro comercial son un auténtico marrón para los que allí trabajan. En realidad no es así, porque existen tipos de clientes con los que no hay ningún problema a la hora de atenderles, o que incluso apetece atenderles. Eso sí, son los menos. Hoy trataremos sólo de los clientes que sí se pueden catalogar como "marrones". Esa clasificación la dejaremos para otro momento, ya que es algo que requiere mucho estudio y que llevo haciendo desde este verano en el Carreflus. Lo que voy a tratar son los tipos de clientes "marrones", dependiendo de la forma que tiene uno de librarse de ellos, y pasarselos a los compañeros.

Marrón mortero: es aquél que lanzas sin mirar y que no sabes dónde va a caer. Ese es el que menos remordimiento da, porque puede que le caiga a alguien o no, y tu nunca lo verás. Se produce con frases como "eso preguntaselo a alguno de rojo, yo es que soy de Amena" o "eso lo llevan los de Accesorios". Tu has tirado el marrón, pero no tienes una víctima fija, a quien le caiga... mala suerte.

Marrón teledirigido o bomba inteligente: se diferencia en el mortero en que éste si se lanza hacia alguien en particular. La frase de ataque es similar, con un pequeño detalle: "eso lo llevan los de Accesorios, como por ejemplo ése". Y entonces "ése" está jodido realmente. No hay forma humana de librarle, él se lleva el marrón. Éstos los lanzas con dos posibles intenciones: joder al objetivo, o simplemente asegurarte de que el marrón no vuelva.

Marrón pelota de tenis: es aquél que por muy lejos que lo lances siempre vuelve, y se acaba convirtiendo en un partido de tenis, normalmente, entre la gente de Informática y Accesorios, en el caso del Media Markt. Esto ocurre porque los productos de accesorios están repartidos por la sección de Informática. Entonces alguien pregunta por un producto y se le dice: "eso es de accesorios", pero cuando llega allí le dicen: "está donde los portátiles". En este caso todos y ninguno tienen la razón. Si el partido se alarga mucho, el cliente-marrón puede acabar convirtiendose en algo peligroso, como vemos a continuación.

Marrón de fragmentación o bomba de racimo: suele pasar cuando el cliente está hasta las narices, sobretodo si ha sido un pelota de tenis. Finalmente llega a la raqueta de uno de los jugadores y en lugar de ser rebotado comienza a gritar furioso. Es entonces cuando se convierte en bomba de racimo, pillando en la explosión, no sólo a los dos jugadores de tenis, sino a todo aquel que pasa por allí cerca. Finalmente el más decente y tonto de todos los empleados se comerá el marrón.

Éstos son básicamente los tipos de marrones que he logrado catalogar. Si la lista crece por algún motivo, os informaré de los cambios en este estudio tan interesante. Y prometo la clasificación de clientes para catalogarlos como marrón o no marrón (y todas sus variantes dentro y fuera de esa división principal) más adelante.

Un saludo

3 comentarios:

David dijo...

Te admiro por esa capacidad de trabajar de cara al público sin soltar (mucha) mierda de todo ello. Eso debe curtir. Así cuando pilles un curro de 8 horas dandole a las teclas te van a regalar el capote.

Un saludo!

Ninfa dijo...

Ups, nunca había pensado que se pudiera ser tan molesto. Pero también hay que decir que no solo son los clientes marrones para los trabajadores, sino que también pueden serlo para el resto de los clientes. Como por ejemplo en la tipica sitiación que llevas ya 4 tiendas recorridas y no consigues encontrar lo que quieres (en mi caso fue un album de fotos de un tamaño demasiado extraño; y eso fue culpa de los que imprimieron las fotos los muy cabrones!) y ya cansado de tantas vueltas llegas a una tienda; oh! milagro solo tienes a una persona delante, no tendras que esperar cola. Pero empiezan a atenderla y se te va quitando la esperanza media hora se pasa con el dependiente para luego no comprar nada! Al final de esto estaba el dependiente mirandome a mi, riendose y decidí tomarmelo yo también a risa... sino la señora hubiera sufrido un asesinato!
PD: al final la tienda termino llenas hasta los topes xD.

PD2: ya no me acuerdo ni por qué iba esta historia... pero bueno no importa xD (desgraciadamente suelo decir muchas tonterias por segundo)

hg dijo...

La moraleja es que los marrones los creais entre vosotros y la "organización" del MM porque mareais a los clientes, ¿no?