La vereda de la puerta de atrás

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lunes, abril 04, 2005

Sprint bonificado

Continua la etapa de la vida, y seguimos pedaleando. Me he dado cuenta de cosas nuevas. En primer lugar, que la metáfora fue acertada, ya que poco a poco aparecen nuevos hechos o situaciones que lo demuestran. Esta es una de ellas.



Hace poco los dos corredores se acercaron a un punto kilométrico relativamente importante en el camino, al menos para uno de ellos: punto kilométrico 2103, sprint bonificado. Nuestro corredor pensaba que sería un punto más, y que, por olvido, lo más probable es que no cambiara el ritmo de pedaleo de su compañero. Pero no fue así, el corredor se dio cuenta de que su compañero es un gran sprinter, comparable con Zabel. Sprintó y no sólo cumplió las expectativas mínimas para un sprint de este estilo (el tipico sms), sino que dio todo lo que tenía dentro, sorprendiendo gratamente a nuestro corredor, y consiguió los puntos tan deseados para el maillot verde de la "regularidad".
La regularidad. Esa clasificación merece al menos un comentario. En el ciclismo, se le otorga el maillot verde de la regularidad al que más puntos obitene en los sprints bonificados. ¿Pero es realmente ese corredor el más regular? Yo opino que no. Los sprints bonificados solo sirven para que los corredores sprinten dos o tres veces por etapa, pudiendo dejarse llevar después, o incluso quedar descolgados. Eso no es ser regultar, solo necesita un esfuerzo puntual. Los más regulares son esos corredores que tiran del pelotón durante toda la carrera para ayudar a sus compañeros. Yo prefiero a éstos, creo que tiene mucho más mérito, pero nunca son premiados. Desgraciadamente, el ciclismo, y la vida, son así.
Volviendo a la etapa que estabamos comentando, tras el sprint pareció que el compañero de nuestro corredor cambiaba su actitud, e hizo un esbozo de promesa de ponerse a tirar del grupo. Iba a dar relevos, preparando la subida al próximo puerto de montaña. Como un buen ciclista haría.
Pero todo quedó ahi. En promesas. El martes siguiente se confirmó lo que nuestro corredor pensaba, y ya había asumido. Su compañero era un gran sprinter, con todo lo que ello conlleva. Ahora volvía a estar a rueda, dejándose llevar. Pero eso ya lo sabía nuestro corredor, y no está, ni mucho menos, sorprendido. Ahora solo falta esperar al próximo sprint bonificado, para volver a ver pedalear a su compañero. Quizá ganaría todos los puntos de los sprints, y le darían el maillot verde de eso que llaman, mal llamado, regularidad. Pero nuestro corredor no quiere sprinters, quiere compañeros. A lo mejor se equivoca, pero por ahora parece que no.
El ciclismo, la vida, y su compañero ciclista, son así.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es verdad que la regularidad no se trata de esprintar 2 o 3 veces por etapa o a veces ni siquiera eso(yo le cambiaria el nombre a ese mallot),aunque bien es cierto que si los compañeros trabajan por él es porque su punta de velocidad es superior a las de los demás corredores del equipo, aunque nuestro autor debería saber que existe una clasificacion que se llama combinada que es la que mide, por asi decir, la regularidad del corredor, tanto montaña,clasificacion general o regularidad y que la gana el que menos puntos tiene.
Sin más un cordial saludo.